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viernes, 8 de marzo de 2013

Bling Bling Bobber By RGM



Aunque los detalles no los tenía muy claros, lo que Damián llevaba entre ceja y ceja era un bobber. Y Leandro y Javier, customizador y mecánico de RGM respectivamente, decidieron llevarla a cabo al estilo de la casa: con absoluta minuciosidad y planeando el proyecto teniendo en cuenta el uso al que Damián iba a destinar su moto. Tenía que ser una máquina para usar a diario, pero mantener un chasis de tipo rígido. Esto determinó el frontal de la moto, pues decidieron montar una horquilla telescópica al considerar la Springer poco práctica para el día a día. Comprensible decisión si la moto va a rodar por carreteras secundarias, en el caso de que allí sean como algunas que conocemos por aquí. También la capacidad de frenada era determinante en este aspecto, ayudándoles a decidir por unas ruedas Avon, ya que el motor desarrolla 96 respetables caballos. El responsable de esta potencia a la rueda es un motor Rev Tech de 100 pulgadas (1650 cm3) con encendido Motorfactory, alimentado por un Mikuni HSR42. La transmisión primaria abierta lleva la correa decorada a conjunto con la moto, otro detalle de los muchos que verás en las fotos. Entre todos ellos puedes observar que la batería se encuentra alojada bajo la caja de cambios y fíjate en ese medidor de combustible de alta tecnología Old School: trocito de manguera transparente en el depósito y a tirar millas.



Siguiendo en su línea de practicidad diaria, el chasis Paughco no ha sido modificado y mantiene sus cotas originales.
Una de las características distintivas del trabajo de Leandro es la atención a los depósitos de aceite, y en este caso el resultado es espectacular. Dos piezas de cerámica transparentes permiten comprobar visualmente el nivel de lubricante en un depósito ovalado que ha salido de una pieza maciza de aluminio. También se trabajó para que los soportes del guardabarros fuesen a juego con los vástagos de los retrovisores en beneficio del conjunto y se escogió a Kustom Tech para proveer piezas como las torres del manillar y los tapones, tanto de aceite como de combustible.


Con su particular estética se escogió un Z-bar pues sus dimensiones permiten una buena maniobrabilidad con poco recorrido de brazos. Sobre él podemos ver el velocímetro y un par de testigos básicos como el de presión de aceite y el de punto muerto. Para ayudar a relajar la postura de conducción, los pies van sólo ligeramente adelantados y apoyan sobre confortables plataformas.
Comenzando el reportaje comentábamos que Damián quería un bobber, aunque no teníamos muchos más datos, y eso es porque confió en el criterio de Leandro y, lejos de opinar, decidió que sus amigos le sorprendiesen con el resultado final, y, según nos han contado, superó todas sus expectativas, algo que gusta especialmente en RGM: contar con una cierta libertad por parte del cliente para ofrecer algún valor añadido totalmente inesperado. Y visto lo visto, en este caso parece que podemos aplicar aquello de “relájate y disfruta”.

Publicado en Custom Machines.