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lunes, 19 de mayo de 2014

LAS TRIBUS VASCAS

El geógrafo griego Estrabón (63 a.C. - 24 d.C.) nos indica la localización de las siguientes tribus, que, actualmente, con los datos que poseemos, las consideramos como vascas: aquitanos, autrigones, caristios, várdulos y vascones.
Estas tribus se extendían al norte hasta casi Burdeos, al sur hasta el río Ebro, al oeste hasta parte del este de Cantabria, y al este, hasta parte del Aragón noroccidental; aunque gentes de habla vasca se extendían ya por el Pirineo peninsular hasta Cataluña, al menos desde el siglo III-II a.C.
Aquitanos: esta tribu se extendía por el sudoeste de Francia, al norte hasta el río Garona (hasta casi Burdeos) y al sudeste hasta los Pirineos en el Valle de Arán, en la provincia de Lérida. Las tribus vascas a la llegada de los romanos (196 a.C.)El geógrafo griego Estrabón diferenciaba netamente a los aquitanos de los galos del norte, mencionando precisamente sus lenguas como signo distintivo, al tiempo que apuntaba las similitudes aquitanas con los habitantes surpirenaicos.
Estrabón († año 25 d.C.) en su "Geografía": "Los aquitanos son completamente diferentes (de los demás galos) no sólo lingüística sino corporalmente, y más parecidos a los íberos que a los galos". Y un poco más adelante: "Para decirlo claramente: los aquitanos se diferencian de la tribu de los galos en la constitución corporal y en la lengua, y se parecen más a los íberos". En estas frases se suele interpretar que más que referirse a los iberos propiamente dichos, Estrabón se está refiriendo en su comparación indistintamente a todos los habitantes del sur pirenaico, sobre todo a íberos y vascos.
Los aquitanos no formaban un conjunto compacto, sino que a su vez estaban divididos en diferentes etnias las más importantes de norte a sur fueron: BoiatesVasatesLactoratesElusatesTarusatesBiguerriTarbelliAusciiVenarniIluronesConvenæ y Consorani.
Una de estas etnias aquitanas eran los Sibulates documentados también como Sibyllates o Sybillates. El sufijo -ates servía en latín para denominar a las pueblos; mientras que las raices sibulsibyll- o sybill- hacen alusión a la tierra en la que habitaba este pueblo. Sibul así como el resto de formas fueron las adaptaciones latinas del topónimo vasco arcaico Zubel, posiblemente con el significado de "madera negra u oscura". Un topónimo al que con el paso del tiempo se le añadiría el sufijo vasco -oa con el significado de "tierra o comarca", existente en otros topónimos vascos (Gipuzkoa, Nafarroa, Aezkoa...), dando lugar a Zubeloa ("Tierra de la madera negra u oscura"). La /l/ intervocálica se convertiría en la Edad Media en /r/, evolución común en la fonética vasca (Zubeloa>Zuberoa; ili>hiri [ciudad]; Alaba>Araba [Álava] ) dando lugar, finalmente, a la actual Zuberoa, que es una de las regiones que integran el País Vasco.
De la romanización de la población de habla vasca de Aquitania surgiría el actual pueblo gascón y su lengua latina.

Aquitano
Euskara
Español
IluniIlunOscuro
NescatoNeskatoMuchacha
BihoxBihotzCorazón
BaigorrixoIbai gorriRío Rojo
AnderexoAndereSeñora
UmmeUmeNiño
Har-belexHarri beltzPiedra Negra
SaharZaharViejo
SesenZezenToro
SembeSemeHijo

Autrigones: se extendían desde el río Asón de Cantabria hasta el río Nervión en Bilbao y al sur hasta parte de Álava, La Rioja y Burgos. De su romanización surgiría el actual pueblo castellano y su lengua latina.
Caristios: del río Nervión al oeste, hasta el río Deba en Guipúzcoa y al sur hasta parte de Álava. La irrupción con mayor fuerza del cristianismo en la antigua Caristia introdujo gran número de palabras latinas, lo que hace que el euskara hablado hoy en día en sus territorios, el vizcaíno o dialecto occidental, posea, en comparación con otros dialectos, el mayor porcentaje de términos de origen latino.
Menhir de Urbia en Oñati (Guipúzcoa)Várdulos: al oeste desde el río Deba en Guipúzcoa, hasta parte de Navarra y al sur hasta parte de Álava. En sus territorios se habla actualmente el guipuzcoano, también llamado dialecto central del euskara.
Posiblemente el término de origen celta várdulo proceda de la raíz Bar- ("limite", "extremo", "marca fronteriza" en este caso) por lo que Vardulia significaría "tierra fronteriza". Esta traducción viene avalada también por la del actual topónimo Guipúzcoa, que proviene de la raíz vasca Ipu- ("borde", "límite") al que se le añade el sufijo -oa que significa "comarca", "tierra"; su unión da lugar a Ipuzkoa (en el año 1025 d.C. aparece por primera vez escrito este topónimo como "Ipuçcoa") siendo la /g/ inicial un sonido añadido para facilitar su pronunciación. La voz Bardulia/Vardulia, con el significado también de "tierra fronteriza", la veremos reaparecer en la Crónica de Alfonso III de Asturias referida a la Castilla Nuclear (inicial) o Vétula (vieja) en el siglo VIII d.C.
Vascones: Fue la tribu en la que surgió la base del euskara común. Los vascones ocupaban toda Navarra, y parte de Alava, Guipúzcoa y La Rioja.
Las ciudades de Kalagorri (latín > Calagurris; castellano > Calahorra; localidad riojana), Tutera (latín > Tutela; castellano > Tudela; localidad de la ribera navarra) e Iruñea (latín > Pompaelo; castellano > Pamplona; capital de Navarra) eran vasconas.
El término vascones, que proviene del celta barskunes, posee la raíz Bhar-s-, bien atestiguada en celta con la significación de "cumbre", "punta", "follaje", con lo que el significado de esta palabra podría ser "los montañeses", "altos" o "altaneros". Comunmente se suele aceptar como válida la traducción de "los montañeses". El resto de las tribus, exceptuando los várdulos, no poseen una traducción del nombre de su tribu que sea aceptada ampliamente.
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EL NEOLITICO

A lo largo del Neolítico hay cambios de técnicas e industrias (cerámica y pulimento de la piedra), de modos de vida y subsistencia (agricultura, ganadería y un incipiente urbanismo de pequeños poblados con chozas agrupadas); también se dan novedades en iconografía y ritos funerarios. Estos cambios, que en el Próximo y Medio Oriente se dieron masivamente y en poco tiempo (la "revolución del Neolítico"), en el sudoeste de Europa, y por tanto en el País Vasco, se introdujeron a un ritmo lento y de forma espaciada.
Los más importantes Dolmen de "Sorginetxe" en Arritzala (Álava)yacimientos del Neolítico vasco están en las cuevas de Areatza, Santimamiñe o Kobaederra en Vizcaya; la cueva de Marizulo en Guipúzcoa; en Álava, en las cuevas de Fuente Hoz o Montico de Txarratu; en el caso de Navarra, en Aizpea, Zatoia, Urbasa II, o por ejemplo, en Abauntz; en la costa labortana, en Muliña, donde se han encontrado picos mariscadores de gran tamaño.
Se suceden el Neolítico antiguo (4.500 a 4.000 a.C.) con mínimas novedades técnicas, el Neolítico pleno o avanzado (4.000 a 3.300 a.C.) en que se amplían aquellas innovaciones y se introduce la ganadería y el Neolítico final (del 3.300 al inicio del Calcolítico) en que aparece un ritual funerario megalítico y se expanden la ganadería, la agricultura y el poblamiento al aire libre.
Las cerámicas más antiguas del País Vasco (no decoradas) proceden de Zatoia (Navarra) y Fuente Hoz (Álava) y se fechan entre los 4.400 y los 4.000 años a.C; de ese tiempo son, también en el Neolítico antiguo, fragmentos de vasos cardiales (decorados por impresiones del borde dentado de la concha del cardium) de Peña Larga (Álava). Vasos decorados con apliques plásticos o con incisiones aparecen en el Neolítico avanzado de Los Husos (Álava), Areatza (Vizcaya) y Marizulo (Guipúzcoa).
En torno al año 4.000 a.C. los ocupantes de Zatoia cazaban jabalíes y en menor medida ciervos, cabras montesas, corzos y algunos caballos, bovinos y sarrios. Los de Aizpea compaginaban la caza de esas especies con la pesca en el vecino río Irati. Hasta el Neolítico pleno (Fuente Hoz, Abauntz y Marizulo) no aparecen en el País Vasco animales domésticos: los restos de ganadería son siempre minoría frente a los de animales salvajes. Sólo en el Neolítico final (Los Husos y Arenaza) el aprovisionamiento de carne procedente de animales domésticos superará al que se surte de la caza. Los primeros rebaños son de ovicaprino y luego los de vacuno y de cerda.
Sólo en el Neolítico avanzado aparecen instrumentos (que abundarían especialmente luego, en el Calcolítico) para el aprovechamiento de recursos vegetales: hojas de silex que servían para la siega y molinos de mano. En el Neolítico pleno y final se encuentran hachas y azuelas de piedra pulimentada para el trabajo de madera.
La costumbre del Neolítico de inhumar los cadáveres en el suelo de cuevas (como en Marizulo, Fuente Hoz y Aizpea) se va sustituyendo, desde fines Crómlech en el Baztán (Navarra)del Neolítico, por depositos colectivos en galerías interiores de cuevas (como Kobaederra en Vizcaya, Gobaederra y Peña Larga en Álava, Urtao II en Guipúzcoa, y La Peña y Hombres Verdes en Navarra) y, sobre todo, en dólmenes. Los muertos están dispuestos ordenadamente en el interior de las cámaras funerarias, adornados con colgantes de hueso y piedra y acompañados de vasijas, armas y otros utensilios.
El catálogo dolménico en el País Vasco, dejando de lado lo tumular, incluye hoy unos setecientos monumentos, de los cuales casi la mitad se encuentran en Navarra. El uso de dólmenes se prolongó durante cerca de dos mil años: los primeros se levantaron en el Neolítico reciente (los más antiguos de la Rioja alavesa pueden datarse en 3.200 años a.C.), tuvieron su máxima expansión en el Calcolítico y Bronce Antiguo y algunos seguían utilizándose en el Bronce Pleno, hasta los 1.500 o 1.300 años a.C. El más grande de los dólmenes vascos es el de Aizkomendi. Son mayoría los dólmenes de cámara simple (con una sola estancia principal, de planta cuadrada o poligonal); otros son los de corredor, con una cámara precedida por un corredor o pasillo (como los monumentos de Artajona en Navarra, o de San Martín o el Sotillo en La Rioja), y las galerías cubiertas.
En el desarrollo de la metalurgia del sudoeste europeo se han definido tres etapas: el Calcolítico (Eneolítico, o Edad del Cobre) del 2.500 a 1.800 a.C.; la Edad del Bronce (antiguo, del 1.800 al 1.500; medio o pleno, del 1.500 al 1.200; y final, en transición a la Edad del Hierro, 1.200 al 900/850 a.C.) y la Edad del Hierro (a partir de 900 u 850 a.C.).
En el Calcolítico y Edad del Bronce abundan las herramientas, armas y utensilios domésticos de cobre y bronce: punzones o leznas, hachas de varios tipos (planas, de rebordes, de talón...), puñales con su base preparada para el enmangue, puntas de flecha, pulseras, anillos, cuentas de collar... En el Calcolítico, el martillado de pepitas de oro produjo alambres o chapitas que sirvieron como joyas: así las de los dólmenes de Trikuaizti en Guipúzcoa y Sakulo en Navarra.
Durante el Neolítico avanzado y el Calcolítico se van abandonando las cuevas como lugar de habitación y se construyen cabañas al aire libre. Entre otros sitios de habitación del Calcolítico y Edad del Bronce destacan las cuevas de Solacueva y Los Husos en Álava y el abrigo de Monte Aguilar en las Bárdenas de Navarra; y es amplia la lista de lugares al aire libre con fondos de cabañas y talleres de industrias líticas (tan interesantes como La Renque en Treviño o los talleres de Álava y de la Navarra media y Ribera).
Dolmen de Aizkomendi en San Millán (Álava)En el Bronce pleno y final las cabañas se agrupan y dotan de elementos comunes (como pozos, silos o murallas). En algunos de los poblados incipientes de Navarra y Álava hay cerámicas y utensilios metálicos (puñales de remaches, puntas de flecha y algunos ornamentos de bronce) en los que los arqueólogos ven influencias de la Meseta, del sur de tierras vascas.
La cerámica campaniforme aparece en los depósitos funerarios del Calcolítico (2.500 a 1.800 a.C.): la de tipo marítimo y cordado se encuentran en zonas septentrionales del País Vasco (dólmenes de Pagobakoitza, Gorostiaran y Trikuaizti) y la de tipo continental en varios dólmenes más próximos al cauce del Ebro (San Martín, Sotillo, Los Llanos...) y en los sitios de La Renque (Treviño), Tudela y Las Bárdenas (Navarra).
En la excavación de depósitos funerarios en cuevas (Lumentxa en Vizcaya y Urtiaga y otras en Guipúzcoa, Gobaederra, Las Calaveras y Fuente Hoz en Álava y otras) o en dólmenes (Aralar [Navarra], Kuartango [Álava], Aizkorri [Guipúzcoa], Rioja...) se han recogido bastantes restos humanos de la época: la muestra, que cubre unos dos milenios entre el Neolítico avanzado y el final de la Edad del Bronce, ha permitido a los antropólogos determinar el predominio de los tipos de la raza pirenaico-occidental o vasca (13) en la montaña navarra y costa de Guipúzcoa y Vizcaya y de los mediterráneo-gráciles en las zonas del sur, existiendo, además, otros grupos minoritarios (paleomorfos, alpinoides...), restos de viejas etnias o procedentes de países lejanos (como los dinárico-armenoides del Bronce final de la cueva navarra de Los Hombres Verdes).
(13) Raza pirenaico-occidental o vasca: tipo racial surgido de la evolución local del hombre de Cromagnon. La antropología engloba el tipo vasco dentro de la raza caucásica. Sus características físicas son las siguientes:
Ortognatismo: perfil recto de la cara prescindiendo de la nariz. Dolicocéfalos con bóveda craneana baja (en Iparralde la dolicocefalia puede atenuarse, e incluso puede convertirse en braquicefalia por influencia del tipo alpino). Rino-prosapia: gran desarrollo vertical Objetos prerromanos encontrados en las ruinas de la civitas romana de Iruña-Veleia en la actual localidad de Iruña de Oka (Álava)de la cara en relación a la longitud de la boca. Estrechez maxilar y mesocefalia: cara triangular con sienes abultadas. Orificio occipital oblicuo: el borde anterior se encuentra muy metido o hundido. Mandíbula inferior: más bien estrecha y la barbilla recogida. La cara es muy alta, así como la nariz, siendo esta última muy saliente y con perfil a menudo convexo. El cabello: predominan los morenos sobre los castaños, siendo los rubios o pelirrojos muy minoritarios y fruto del mestizaje. Los ojos: más bien pequeños, pero muy abiertos, predominando los castaños, garzos y azules, sobre negros, verdes y grises. Comunmente los de tipo vasco se distinguen de sus vecinos latinos por su mayor estatura y corpulencia, a lo que ha de añadirse cierta tendencia a una coloración más clara de la tez.
Otras diferencias notables han revelado los estudios cromosómicos y serológicos, en especial la extraordinaria frecuencia de individuos Rh negativos. El Rh negativo es común en todas las comunidades humanas de origen prehistórico que han vivido aisladas durante milenios. Los individuos de Rh positivo, aunque actualmente mayoritarios, surgieron de una mutación relativamente reciente en la humanidad.
Los antropólogos indican que el tipo pirenaico-occidental estuvo en tiempos pretéritos mucho más extendido que actualmente. Fuera del País Vasco, aunque en mezcla y de modo atenuado, la influencia somática de este tipo se deja sentir todavía hacia el sur en varias comarcas de Castilla; hacia el este, en varios valles del Pirineo hasta Andorra; y hacia el norte, por el litoral atlántico, habiéndose señalado con bastante probabilidad su presencia incluso en el País de Gales (Reino Unido), como vestigio de la expansión protovasca en Europa durante el magdaleniense.
La masa peninsular española y portuguesa, actualmente, es mayoritariamente de tipo mediterráneo. Desde el neolítico se atisba presencia de individuos de tipos mediterráneo y alpino en el sur del País Vasco. Debido a la emigración a tierras vascas de población latina peninsular, sobre todo a partir del siglo XX, el tipo mediterráneo también es mayoritario en las grandes urbes vascas. En el caso de Iparralde, sobre todo en la zona costera, además de individuos de tipo mediterráneo, existen de tipo alpino (procedentes del centro y este de Francia) y nórdico (procedentes del norte de Francia) debido a la inmigración latina (actual y pasada) proveniente del centro, este y norte de Francia. El tipo vasco, por contra, es común en las zonas rurales del norte de Euskadi, interior de Iparralde y mitad norte de Navarra, debido a su mayor aislamiento con respecto a las corrientes inmigratorias.
Sin embargo, los vascos del futuro no sólo serán caucásicos. Desde principios del siglo XXI ha comenzado un intenso proceso de inmigración procedente de Iberoamérica (amerindios en sus diferentes tipos), del África central (tipos negros guineano y sudanés), del norte de África (tipos caucásicos bereber y sudoriental), del este de Europa (tipos caucásicos báltico-oriental, nórdico, alpino y dinárico) y sínidos del Asia oriental, asentándose estos inmigrantes, no sólo en los grandes núcleos urbanos sino también en zonas rurales, lo que hará que la sociedad vasca futura sea una sociedad mestiza, multiracial y multicultural.
Dolmen de El Sotillo, en Laguardia (Álava)En la transición a la Edad Antigua (o Protohistoria) hay una Primera (de los 900/850 a los 500/450 a.C.) y una Segunda Edad del Hierro (desde entonces hasta el desarrollo de la romanización). Hacia los 1.000 a 900 a.C. se generalizaron en el sudoeste de Europa innovaciones culturales de origen foráneo: técnicas y decoraciones de la cerámica y de los objetos metálicos, construcciones, ritos funerarios, onomástica y toponimia, creencias religiosas y simbología artística. En ellas se reconocen varias vías de influencia sobre las gentes que entonces poblaban el País Vasco: la "cultura de Las Cogotas" de la Meseta, los pueblos célticos del otro lado del Pirineo y otros grupos de Aragón y Cataluña. Son campesinos que viven de la agricultura y de la ganadería de vacuno, ovino y cerda.
En la amplia lista de poblados de la Edad del Hierro que hoy conocemos destacan Arrola y Gastiburu en Vizcaya, Intxur y Buruntza en Guipúzcoa, el alto de la Cruz de Olaritzu o Berbeia en Álava y la Custodia o el Castillar de Mendabia en Navarra. Mientras que en zonas de la montaña de Iparralde hay recintos fortificados ("castillos" o "campos de César" en la tradición popular) como los de Gazteluzarra de Irisarri o Arhansus.
Las casas se organizan en manzanas y calles; algunos poblados tienen muros, dispuestos a veces en alineaciones concéntricas separadas por fosos. Hay casas de planta rectangular y cubierta a una o dos vertientes (de 80 m² de superficie como media las de La Hoya [Álava] y hasta 110 m² las del Alto de la Cruz [Navarra] ) y otras de planta circular y cubierta en forma de cono (entre los 20 y 30 m² de superficie en los poblados alaveses de Peñas de Oro y Castillo de Henaio). Su construcción es muy cuidada, con un podio de cimentación sobre el que se levantan paredes de piedra o adobe trabadas con pies de madera y, muchas veces, manteadas de barro, estando dotadas de bancos, hogares, silos y hornos; las del Alto de la Cruz de Cortes (Navarra) disponen incluso de despensas y altillos para guardar enseres y de jaulas o cerradas para animales domésticos. Recipientes mayores para conservar el agua y el grano, cerámica varia de cocina, pesas de telar, molinos de mano y morillos forman parte de su mobiliario.
Cerámica de la Edad del Hierro encontrada en Cortes (Navarra)Pulseras, fíbulas, broches de cinturón y botones de cobre o bronce, cajitas cerámicas y vasijas de lujo (decoradas por excisión, acanaladas o pintadas), algunos idolillos y muñecos de barro y varias joyas componen el efectivo de uso personal de aquellas gentes. Los dos cuencos repujados de oro de Axtroki en Bolibar (Guipúzcoa), de los siglos VIII/VII a.C., son una buena muestra de las artes decorativas de la época. En la Edad del Hierro se practica de forma generalizada la incineración de cadáveres, conservándose las cenizas en urnas cerámicas que se depositaban en un pequeño recinto de losas (cista) o bajo túmulos de tierra. Las tumbas de incineración se agrupaban en "campos de urnas" no lejos de los grandes poblados, como las necrópolis navarras de La Torraza de Valtierra y La Atalaya de Cortes y la del poblado alavés de La Hoya.
En la zona pirenaica (límite de Guipúzcoa con Navarra y de Navarra con los territorios de Iparralde), las cenizas del difunto se colocaban bajo un túmulo de tierra y piedras o en una depresión del suelo enmarcada por un círculo de piedras o cromlech (baratzak [barátsak]). Dataciones del Carbono 14 de algunas tumbas de Iparralde muestran su vigencia a lo largo del primer milenio antes de Cristo; en algún caso seguían en uso muy entrada la Edad Media, como restos de los rituales de la antigua religión vasca.
En la llanada alavesa (Landatxo, La Teja, El Fuerte, El Batán, Mendizorrotza y Salbatierrabide) hay "hoyos de incineración" cavados en el suelo: contienen restos de animales, cerámicas y objetos metálicos de tipos que se datan entre el Bronce final y la Segunda Edad del Hierro.
Del Bronce avanzado son figuras de animales pintados en rojo en la Peña del Cantero en Etxauri (Navarra) o grabadas en la Peña del Cuarto en Leartza (Navarra). En el interior de varias cuevas de Álava (Solacueva, Los Moros en Atauri, Latzaldai y Liziti) hay figuras muy esquemáticas de cazadores y animales pintadas en negro: se atribuyen a la Edad del Hierro.
En la Segunda Edad del Hierro aparecen vasijas elaboradas a tomo y -hacia los años 350 a 300 a.C.- las pintadas de estilo celtibérico como las de La Custodia, Castejón, Leguín y Sansol en Navarra, y La Hoya, en Álava. Se han hallado aperos de hierro para la labranza y arreos de caballo en los niveles finales de La Hoya (Álava), en Etxauri (Navarra) y en el poblado tardío de San Miguel de Atxa (Álava). Esos y otros poblados irán acogiendo la romanización.
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LA PREHISTORIA.

Sobre los primeros hombres que habitaron el País Vasco poseemos restos en diferentes cuevas vascas, era el hombre de Neanderthal (cuevas de Axlor, Lezetxiki, Olha, Arrillor, Gatzarria...), que vivió en nuestras tierras entre los años 100.000 y 35.000 a.C.. Sin embargo, una nueva especie surgirá entre los homínidos, el homo sapiens sapiens (a la que pertenece la humanidad actual), cuya manifestación europea recibe la denominación de hombre de Cromagnon y que sustituirá al Neanderthal europeo a partir del Paleolítico superior.
En el País Vasco hay más de setenta lugares con señales de ocupación humana durante el Paleolítico superior occidental (desde el 35.000 al 8.500 a.C.), la mayoría son cuevas no muy alejadas de la costa y a escasa altitud, de las más importantes: Altxerri (Guipúzcoa), Santimamiñe (Vizcaya), Civilización franco-cantábrica. Arte rupestre en la cueva de Altamira, en Santillana del Mar (Cantabria, España)Ekain (Guipúzcoa) o Isturitz (Baja Navarra). Los que allí vivían eran cazadores que practicaban en cuadrillas el ojeo, acoso y captura de las piezas, para conseguir carne, pieles y cueros, huesos y astas. Sus piezas preferentes son el ciervo (o el reno, en circunstancias climáticas más frías) u otros animales como las cabras montesas y los sarrios en zonas escarpadas, y caballos, bisontes y uros en espacios abiertos y de praderas. Los grupos de cazadores marchaban varias veces al año desde sus zonas habituales de acampada (en las cuevas mejor instaladas) a territorios próximos para abastecerse de otros recursos.
El hombre dibuja figuras de animales, alguna referencia a lo humano y un variado repertorio de signos geométricos de significado desconocido, como pinturas y grabados en las paredes de las cuevas (el arte rupestre) y grabados o relieves sobre soportes menores (el arte mobiliar: en trozos de piedra, hueso, asta o marfil). Su máxima concentración se da en el sudoeste de Europa (Dordoña, Pirineos y cornisa cantábrica) lo que se ha venido a llamar civilización franco-cantábrica cuyo apogeo se da desde el Magdaleniense Medio hasta el Final, siendo considerada por algunos antropólogos e historiadores como la antecesora de la actual cultura vasca. Las pinturas rupestres de Altxerri, en Guipúzcoa, son las más antiguas de Europa, datadas en 39.000 años. Los recientes estudios en paleogenética apuntan a una expansión protovasca durante el magdaleniense, que se extendió al norte hasta Rusia y al sur hasta Túnez.
Civilización franco-cantábrica. Arte rupestre en la cueva de Santimamiñe, en Kortezubi (Vizcaya)El tiempo menos frío y más húmedo del final de la Última Glaciación y el avance del actual clima u Holoceno provoca importantes transformaciones de la cubierta vegetal y la fauna. Durante tres milenios se suceden las culturas del Epipaleolítico antiguo (8.500 / 8.200 a 6.800 a.C.) y del Epipaleolítico pleno o Mesolítico (6.800 a 5.500 a.C.). La sustitución de especies animales requiere el desarrollo de nuevas técnicas de caza y de un equipo de armas eficaz (surgen las flechas lanzadas con arco). Se amplían los recursos alimenticios procedentes de los bosques de hoja caediza (castañas, avellanas, hayucos y bellotas) y de estuarios y marismas costeras. Son frecuentes en el Epipaleolítico y Mesolítico, como despojos de las comidas, restos de peces y acumulaciones de conchas en rincones de las cuevas (por ejemplo en la cueva de Santimamiñe la mayoría son conchas de ostras, pero también de chirlas, lapas, mejillones y caracoles). Para la pesca y el marisqueo había redes, anzuelos de hueso y picos de piedra para desprender las conchas de la roca.
En el Epipaleolítico antiguo se dan la cultura Aziliense y el postaziliense laminar, unas culturas que prolongan y liquidan el Magdaleniense precedente. En el Epipaleolítico antiguo se vive en muchas de las mismas cuevas que a fines del Paleolítico Superior, con similares sistemas de caza e instrumentos; y se da la práctica liquidación del vistoso arte del Paleolítico Superior. Entre otros representan bien el Aziliense (8.500 a 7.500 / 7.000 a.C.) niveles de las cuevas de Santimamiñe (Vizcaya), Bolinkoba (Vizcaya), Lezetxiki (Guipúzcoa), Urtiaga (Guipúzcoa), Ekain (Guipúzcoa) o Isturitz (Baja Navarra). Del postaziliense son representantes el Montico de Txarratu (Álava) y las cuevas navarras de Berroberria y Zatoia.
Civilización franco-cantábrica. Arte rupestre en Lascaux (Périgord, Francia)En el Mesolítico surge el utillaje geométrico que se caracteriza por un sofisticado conjunto de pequeñas puntas de flecha de forma geométrica (trapecios, triángulos y segmentos de círculos). Se datan estos hallazgos en poco antes del séptimo milenio a.C. y sus estratos se entremezclan ya, en muchas cuevas, con los del Neolítico. El espacio habitado del País Vasco se amplía, ocupándose, por primera vez, cuevas o abrigos rocosos bastante alejados de la costa y en latitudes de media montaña: Fuente Hoz en Álava y la Peña, Padre Areso y Aizpea en Navarra. En el Mesolítico final coexisten las tradiciones laminar y geométrica con una incorporación lenta de algunas de las novedades del Neolítico.
En el período Atlántico (5.500 a 3.000/2.500 a.C.) se alcanza el considerado "óptimo climático", más cálido y más humedo que ahora, continúa el desarrollo del Mesolítico y se da la expansión de las novedades del Neolítico
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HISTORIA DEL PAÍS VASCO.


Los vascos son el único pueblo prerromano de la península ibérica que sobrevivió a la conquista romana (siglos III- I a.C.) y también a la expansión de los indoeuropeos en Europa (a partir del 2500 a.C.) de los que descienden la mayor parte de los actuales europeos.
La cultura vasca, según la mayoría de los antropólogos e historiadores, sería descendiente directa de la civilización prehistórica franco-cantábrica, una cultura que abarcó todo el tercio norte de la península ibérica y mitad sur de Francia, siendo de esta manera el vasco, el pueblo, con continuidad en el continente, más antiguo de Europa.
La historia reciente de los vascos da sus primeros pasos en lo que hoy en día conocemos con el nombre de Navarra. La tierra de los navarros fue llamada por los geógrafos greco-romanos con el nombre de Vasconia, denominando a sus habitantes con el término vascones del que deriva la actual palabra vasco.
Territorios bajo jurisdicción vascona durante la época imperial romana (siglo I d.C.). Haga clic sobre la imagen para ampliar el mapaNavarra o "la gran llanura próxima a las montañas", pues este es el significado del topónimo vasco Navarra, fue la cuna de la "lingua navarrorum" (lengua de los navarros) o lengua vasca actual y de la cultura que surge alrededor de ella.
A la caída del Imperio Romano, durante la época franco-visigótica (siglos V-VIII d.C.), los vascones de Navarra liderarán al resto de tribus vascas en contra de los invasores germanos, conformando un único pueblo vasco que se ha mantenido hasta la actualidad. A partir de esta época, por tanto, fruto de la asimilación vascona desaparecerán las tribus vascas de los textos y se hablará únicamente de los vascones.
Mientras la Vasconia de la época imperial romana se extendía exclusivamente por Navarra, La Rioja y el noroeste de Aragón. Después de la unión de todas las tribus vascas bajo el liderazgo de los vascones durante las invasiones germánicas, pasará a extenderse a amplias zonas de los Pirineos y del sudoeste de Francia.
La forma vasca para denominar el topónimo latino Vasconia fue Euskal Herria (éuskal érri-á), utilizando los vascos la forma euskaldunak (euskáldunák) para autodenominarse. Ambas palabras siguen siendo utilizadas por los vascos para designar en vasco tanto a su tierra como a ellos mismos respectivamente. En otras lenguas, por el contrario, estos nombres han variado a lo largo de la historia.
Apogeo de la alianza vasco-aquitana. El occidente europeo en el 711 d.C., antes de la invasión árabe de la península ibéricaComo ya hemos indicado en la época franco-visigótica a los vascos se les denominó vascones (escrito también como wascones). Posteriormente en los cronicones carolingios se comenzó a diferenciar a los vascones que estaban bajo gobierno franco de los independientes, designando a estos últimos con el término navarro; siendo utilizada la palabra vascón, únicamente, para los vascones bajo gobierno franco (evolucionando posteriormente este término al actual gascón).
Con el auge del Reino de Pamplona-Nájera en el siglo XI (hasta el siglo XII no fue denominado oficialmente como Reino de Navarra), la utilización de la palabra navarro para designar a los vascos se fue generalizando; quedando la palabra vascón gradualmente en desuso.
En el siglo XII el reino navarro, ante el expansionismo militar castellano, se verá forzado a pactar la renuncia a los territorios de La Rioja y Vizcaya.
La Rioja, que en aquella época era el territorio poblado por vascos más importante y que ostentaba la capital del reino, Nájera, será anexionada por Castilla. La capitalidad del reino navarro volverá otra vez a la capital histórica de los vascones, Pamplona.
Si bien la dinastía de los Otsoitz (López), conocida posteriormente como los Otsoitz-Haro (López de Haro), fueron puestos al mando del gobierno de Vizcaya (primero como condado no hereditario y posteriormente como señorío hereditario) por la monarquía navarra en el siglo XI, siendo desprovistos del señorío en 1116 por el rey de Aragón y Pamplona Alfonso I el Batallador. La ambición por recuperar el señorío hará que colaboren con los castellanos en su anexión de La Rioja y Vizcaya. Los servicios de la casa de Haro serán premiados por Castilla otorgándoles de nuevo el Señorío de Vizcaya del que fueron desprovistos 54 años antes.
El occidente europeo en 1034, en el apogeo del reinado de Sancho "el Mayor" de Navarra. Haga clic sobre la imagen para ampliar el mapaVizcaya, bajo la dominación castellana, se verá inmersa en guerras en defensa de los intereses de Castilla. La colaboración de la dinastía de los Haro en el expansionismo castellano aumentará los territorios de su señorío, gracias a las tierras donadas por los reyes de Castilla. El Señorío de Vizcaya, aunque en la órbita castellana, será legalmente independiente hasta 1516 en que es definitivamente anexionado a Castilla.
La fama batalladora que se labraron los vizcaínos en las sucesivas guerras del reino castellano hará que en lo sucesivo, los vascos, sean conocidos con el nombre de vizcaínos en Castilla. Una denominación que se extenderá posteriormente a otros países europeos; mientras que en los territorios de la corona de Aragón se les seguirá llamando navarros.
En el siglo XVI, como podemos comprobar en los textos de Cervantes, fue común designar a los vascos de uno y otro lado de los Pirineos con el término vizcaíno (exceptuando los bajo navarros, que tanto en Francia como en España, eran denominados "vascos"). En el mismo siglo, en el reinado de Felipe II, durante el apogeo del Imperio Español, los vascos monopolizan la administración de la corte española y de las colonias del imperio. Existe, durante esta época, una asociación generalizada, históricamente errónea, entre el pueblo vasco, el cántabro y el íbero, considerando la cultura y lengua vascas como las originarias de los españoles; y los fueros vascos como las leyes ancestrales de los españoles, unas leyes que debían ser respetadas y salvaguardadas por la monarquía española como máximo exponente de la españolidad. Los vascos representaban las esencias de España, la España indómita, los cántabros, que nunca pudieron ser conquistados ni por el mismo Imperio Romano, prueba de ello, según las creencias erróneas de la época, el que su milenaria lengua vasca siguiera siendo hablada. La asociación entre lo español y lo vasco llegó a tal extremo que incluso en la genealogía hecha por el cronista real guipuzcoano Esteban de Garibai para el rey Felipe II se le entroncó con los cántabros inconquistos, enlazando la monarquía española con los cántabros de la época romana, queriendo reflejar así una realidad histórica en la que los españoles habían nacido para someter a otros pueblos pero nunca para ser sometidos.
En mapas europeos del siglo XVIII se sigue denominando todavía a la actual Euskadi como Vizcaya, mostrándose en mapas de España una Vizcaya que no sólo abarca los territorios de la actual Euskadi sino también La Rioja y la mitad este de Cantabria, hasta la bahía de Santander, dado que hasta este siglo fue común considerar tanto a los riojanos como a los cántabros orientales como vizcaínos.
El denominar a los vascos como vizcaínos en los territorios de Castilla, así como en otros países europeos; y navarros, en los territorios de la antigua corona de Aragón, seguiría vigente todavía hasta el siglo XVIII.
A partir del siglo XV y XVI, fruto de la asociación errónea de los cántabros de la época romana con los vascos indicada anteriormente, fue común en ambientes eruditos europeos utilizar el término cántabro para designar a los navarros. A partir del siglo XVI, esta denominación se comenzó a utilizar, también en ambientes eruditos, para designar, sobre todo, a los alaveses, cántabros orientales, guipuzcoanos, riojanos y vizcaínos. Una denominación que daría lugar posteriormente a las tesis vasco-cantabristas.
La península ibérica en 1050, después del desmembramiento del Reino de Pamplona-Nájera. Haga clic sobre la imagen para ampliar el mapaSi bien hasta el siglo XVII se utilizará la palabra vascongado para designar a cualquiera que fuera hablante de euskara (equivalente al euskaldun vasco). A partir del siglo XVIII, por parte de los vasco-cantabristas y la monarquía española, se comenzarán a utilizar y generalizar los términos "vascongado" (gentilicio) y "Provincias Vascongadas" o "Vascongadas" para designar la tierra en la que viven los alaveses, guipuzcoanos y vizcaínos, la actual Euskadi, alterando el significado original de la palabra vascongado y excluyendo en su significado a los navarros.
La palabra vascongado (del latín "vasconicatus") en sus orígenes era sinónimo de vascoparlante o relativo a la lengua vasca; en contraposición con romanzado (del latín "romanicatus") que significaba hablante de lengua latina o relativo a su lengua. Ambas palabras eran utilizadas no sólo en Euskadisino también en Navarra.
En una lista de pueblos realizada por el Obispado de Pamplona en 1587, setenta y cinco años después de la conquista castellana del Reino de Navarra, se cita que, de un total de 536 municipios existentes en Navarra en aquella época, eran de "lengua vascongada" 453 (85% de los municipios) mientras que de "lengua romanzada" eran 83 municipios (15% del total). A partir de la conquista castellana (1512) y posterior anexión de la Navarra peninsular a la corona castellana (1515), comenzará un proceso de desnavarrización que acarreará el que actualmente sólo el 20% de la población navarra peninsular sea capaz de hablar y/o entender la lengua vasca hablada por sus reyes.
Territorios de Castilla y Aragón, Francia y Navarra en 1500. Haga clic sobre la imagen para ampliar el mapaEsta pérdida de la cultura navarra comenzará en la ribera del Ebro y en zonas limítrofes con la actual Aragón bajo la dominación árabe. Unos territorios que pertenecieron primero a la marca superior andalusí gobernada desde Zaragoza y, posteriormente, al Hayibato de Zaragoza. Debido a ello, la cultura vasca sería gradualmente desplazada por la cultura mayoritaria de los territorios dominados por los musulmanes, la aragonesa. En el siglo XII los navarros reconquistarán la ribera del Ebro a los musulmanes donde la primera lengua era la aragonesa y la segunda seguía siendo la vasca. Este bilingüismo de la población ribereña durante esta época, y posteriores, se plasma en textos del siglo XIV de la zona donde aparecen personas pertenecientes a familias arraigadas en la ribera del Ebro que seguían siendo de religión musulmana y que poseían un nombre árabe y un sobrenombre vasco. A partir del siglo XIV debido al poder político, comercial y cultural de Castilla la cultura aragonesa del sur de Navarra se vería absorbida por la castellana, dando lugar a la actual cultura castellano-aragonesa. Bajo la dominación española (a partir del siglo XVI) la cultura castellano-aragonesa comenzará su expansión hacia la mitad y norte de Navarra, haciendo desaparecer gradualmente la cultura vasca propia de los navarros.
Finalmente, a partir del siglo XIX, se comenzó a extender el actual término "vasco", que proviene del término francés "basque" y que, desde la baja Edad Media, sólo servía para identificar a los navarros continentales al otro lado de los Pirineos. El significado del término decimonónico "vasco" era más genérico y equivalente al vascoeuskalduna, queriendo englobar dentro de sí tanto a vascongados, navarros, como a vascos de Francia.
Territorios de España, Francia y Navarra en 1600. Haga clic sobre la imagen para ampliar el mapaEl mundo vasco en la Edad Media, como conoceremos a lo largo de estas páginas web, se subdividió en diferentes entidades políticas que abarcaban gran parte de la zona pirenaica. Hoy solamente siete territorios han conservado su cultura original (ÁlavaBaja NavarraGuipúzcoaLabortNavarraSola y Vizcaya).
La desmembración de las dos entidades políticas que aglutinaron históricamente a los vascos (Ducado de VasconiaReino de Pamplona-Nájera ), debido al expansionismo militar de los pueblos latinos del entorno o de tensiones internas de sucesión, daría lugar a la división del pueblo vasco en entidades políticas diferentes, a menudo antagónicas, lo que ocasionó que los vascos batallasen unos contra otros en sucesivas guerras (Castilla contra Navarra, Francia contra España, etc).
Sin embargo, se mantuvo entre ellos la noción de pertenecer a una tierra en común, a la "Tierra del Euskara" o Euskal Herria, ya que desde los primeros escritos extensos en vasco del siglo XVI d.C., y, aunque no estaban unidos políticamente, hacen alusiones a ella escritores de las actuales Euskadi,Navarra y País Vasco Norte. Un término, así como la palabra euskaldun, que nos retrotraen a siglos atrás, comenzándose a extender entre todas las tribus vascas en el declive del Imperio Romano y, sobre todo, en la época franco-visigótica (a partir del siglo V d.C.), cuando estas tribus tuvieron que unirse en contra de los invasores germanos dando lugar al actual pueblo vasco.
La lengua francesa traducirá el término Euskal Herria como Pays Basque, ya que la palabra vasca euskal además de significar "del euskera" se traduce también como "vasco". Posteriormente la lengua española adquirirá el término francés Pays Basque y lo adaptará como País Vasco, que es la forma actual con la que se hace referencia en español a la tierra de los vascos.
Territorios de España y Francia en 1700. Navarra desaparece como entidad política soberana. Haga clic sobre la imagen para ampliar el mapaLa falta de unidad de los vascos tras la muerte del rey Sancho el Mayor de Navarra (siglo XI) y que los vascos quedaran divididos en seis entidades políticas (el Condado de Gascuña bajo la órbita francesa, el Reino de Castilla, el Reino de Aragón, los territorios leridanos actualmente dentro de Cataluña habitados por vascos que quedaron bajo la órbita del Condado de Barcelona, el Hayibato de Zaragoza bajo gobierno musulmán y los territorios que quedaron dentro del Reino de Pamplona-Nájera después de la división), hará que el euskara se debilite.
Una división del Reino de Pamplona-Nájera tras la muerte de Sancho el Mayor, que sería fatal para el euskara en esos territorios y conllevaría la paulatina asimilación de los vascos por parte de los latinos.
La población vasca desaparecera de la mitad sur de Gascuña, noreste de Castilla, este de Cantabria, La Rioja, norte de Aragón y noroeste de Cataluña, después de siglos de asimilación cultural e incluso de prohibiciones seculares de su idioma como la que acaeció en la ciudad de Huesca (norte de Aragón) durante tres siglos. Una asimilación cultural que obtuvo resistencia, por ejemplo, en La Rioja, que antes de la conquista y anexión castellanas era el territorio más importante poblado por vascos desde un punto de vista político y económico. En 1239 el alcalde del municipio riojano de Oiakastro (actualmente conocido en español como Ojacastro) mandó apresar a un merino (guardia real) enviado por Castilla a la localidad y que no sabía hablar euskara, algo que atentaba contra los fueros de la villa que exigían el conocimiento de la lengua vasca.
Actualmente el euskara y, por tanto, el pueblo vasco, se conserva en una novena parte del territorio que abarcaba en el siglo XI.

Civilización franco-cantábrica. Arte rupestre en Lascaux (Périgord, Francia)
En esta introducción a los orígenes de los vascos haremos referencia a los trabajos científicos más recientes que han intentado desentrañar el enigma del origen de este pueblo.
A la hora de adentrarnos en estos orígenes nos encontramos con el obstáculo de no tener documentación de esta época, dado que este origen es muy remoto, y, por tanto, anterior a la invención de la escritura.
Diferentes arqueólogos y antropólogos, como José Miguel de Barandiran o Telesforo Aranzadi, que han estudiado restos óseos de la época paleolítica hasta la neolítica en la zona cantábrica oriental y mitad sur de Francia, destacan una continuidad en el área de un mismo grupo humano, lo que ha llevado a pensar que, los actuales vascos, descienden de los cazadores y recolectores que se asentaron en el tercio norte peninsular y mitad sur de Francia y que dieron lugar a la civilización franco-cantábricaEl hecho de que los vascos hablen una lengua aislada, no relacionada con ninguna lengua conocida, ha reforzado esta hipótesis de que el pueblo vasco es un pueblo arcaico asentado en estas tierras desde épocas prehistóricas cuyos hipotéticos vínculos con otros pueblos hermanos al vasco se perdieron en la historia. Asimismo se considera que el asentamiento de los antecesores de los vascos en tierras pirenaicas fue muy anterior a la llegada de los íberos a la península ibérica.
Civilización franco-cantábrica. Arte rupestre en la cueva de Altamira, en Santillana del Mar (Cantabria, España)Los historiadores en la necesidad de poder vencer la problemática de la no existencia de documentación escrita sobre estas épocas, han comenzado a utilizar técnicas basadas en el estudio de la genética (ADN mitocondrial), para poder conocer el movimiento de los grupos humanos en la antigüedad. Este estudio ha dado lugar a la nueva disciplina llamada arqueogenética, cuya aplicación en la época prehistórica recibe el nombre de paleogenética.
El doctor en biología Peter Forster, que lideró el laboratorio de genética molecular del Instituto McDonald para la Investigación Arqueológica de la Universidad de Cambridge, llevó adelante investigaciones genéticas de las diferentes poblaciones de Europa basadas en el estudio del ADN mitocondrial, pudiendo obtener diferentes mapas de las migraciones humanas acaecidas en Europa a lo largo de los siglos. A través de estas investigaciones el Instituto McDonald obtuvo unos resultados, que posteriormente se han visto corroborados por otras investigaciones similares llevadas a cabo por las universidades de Oxford o Milán, en las que no sólo se ha estudiado el ADN mitocondrial (materno) sino también el cromosoma Y (paterno). Los estudios llevados a cabo para conocer la climatología prehistórica avalan también la validez de estas investigaciones, dado que los diferentes grupos humanos se replegaban en una zona o emigraban en función de las condiciones climáticas.
Según estos estudios los hombres de Cromagnon (nuestros ancestros directos, los primeros hombres modernos que reemplazaron a los hombres de Neanderthal) estaban esparcidos a traves de toda Europa. Sin embargo, hace 20.000 años, Expansiones de los grupos humanos durante el magdaleniense, basado en el estudio del ADN mitocondrial. Haga clic sobre la imagen para acceder al sitio del Instituto McDonald de la Universidad de Cambridge (Reino Unido)cuando el frío se generaliza, con la última gran glaciación, los pocos que pudieron sobrevivir buscaron refugio en las zonas más cálidas del continente (nordeste y suroeste de Francia y en Ucrania).
A partir de esta época surge la cultura franco-cantábrica en el tercio norte peninsular y mitad sur de Francia. Del 16.000 a.C. en adelante el clima comienza a ser más cálido y, según las investigaciones de paleogenética, comienza la expansión de los protovascos, de los antiguos vascos, extendiendo su cultura, la magdaleniense, por la despoblada Europa. Una cultura cuya máxima expresión serían las pinturas rupestres con las que los protovascos Indumentaria de los protovascos en el magdalenienseornamentaron las cuevas europeas. La extensión y localización de la cultura magdaleniense en Europa coincide exactamente con este estudio, asimismo los rasgos fonéticos y léxicos comunes con los vascos encontrados en las tierras donde se extendió la antigua civilización franco-cantábrica de esta época, parecen avalar también este estudio. Hace 10.000 años comenzó el deshielo de los glaciares escandinavos lo que contribuyó a que los protovascos se extendieran también por esta zona.
Estas investigaciones genéticas llevadas a cabo para el conocimiento de la evolución humana en Europa, indican que tres cuartos de los europeos actuales proceden, por vía matrilineal, de una población europea del período preglacial y que están estrechamente emparentados con los vascos. Indicando también que el aporte genético no protovasco (indoeuropeo en su gran mayoría) supone, únicamente, el 25% del total.
Este estudio hace hincapié en que esta expansión protovasca, que comenzó hace 16.000 años, no solamente se dio en el centro y norte de Europa y en las islas británicas, sino también en el norte de África (la distancia entre la costa europea y africana en aquella época era menor que la actual), sobre todo en el actual Marruecos, norte de Argelia y Túnez. Un hecho que quizás ayude a desentrañar el enigma que acuciaba a filólogos de todo el mundo, en relación a las similitudes encontradas entre el euskara y lenguas camíticas del norte de África. Unas relaciones entre el euskara y lenguas camíticas como el bereber, surgidas, hipotéticamente, del mestizaje de protovascos asentados en África con grupos humanos camíticos.
Los indoeuropeos (de los que descienden los actuales latinos, germanos, eslavos, celtas, griegos...) llegaron a Europa occidental en el 2500 a.C . (según la "explicación bélica" de su expansión) o en el 4500 a.C. (según la "explicación agrícola").
Civilización franco-cantábrica. Arte rupestre en Lascaux (Périgord, Francia)
Para la "explicación bélica" la invasión indoeuropea habría partido de las estepas del norte de Ucrania y Rusia, siendo motores de la expansión la adopción del caballo como animal de montura o, como algunos historiadores apuntan hoy, la subida del nivel del Mar Negro cuando el Mediterráneo lo invadió y pasó de ser lago a mar. La hipótesis de la "expansión bélica" se ve favorecida por la llamada "arqueología lingüística", es decir, por la constatación de que en el idioma indoeuropeo común no hay apenas términos agrícolas (ni metalúrgicos) y sí, en cambio, términos ganaderos, lo cual encajaría bien con un pueblo pre-agrícola procedente de la entonces atrasada Europa. Además, el tipo de flora y fauna que se reconstruye en ese idioma es más propio del norte de Europa que de tierras tropicales.
Para la "explicación agrícola", que tiene menos defensores, la invasión indoeuropea habría partido de la Turquía asiática y habría llevado con ella la agricultura. Esta explicación, que se aviene mal con la "arqueología lingüística", parece verse favorecida, a su vez, por los estudios del genetista italo-norteamericano Cavalli-Sforza, quien deduce en ellos un antiguo desplazamiento de población hacia Europa a partir de esa zona turca.
"La chabola de la hechicera", dolmen que se encuentra en El Villar (Álava)Los pueblos indoeuropeos, al ser pueblos con una tecnología superior en el arte de la guerra al resto de pueblos no indoeuropeos que habitaban hasta entonces Europa, conseguirán someter a la mayor parte de ellos, haciendo desaparecer sus lenguas y culturas. Quedando el euskara, como único vestigio lingüístico del pasado preindoeuropeo de Europa.
Ya en la época romana nos encontramos con las siguientes tribus vascas que sobrevivieron en el occidente europeo a la expansión indoeuropea: aquitanos, autrigones, caristios, várdulos y vascones. Unas tribus que se extendían a uno y otro lado de los Pirineos.
Algunos historiadores consideran a los berones de La Rioja como una más de las tribus vascas; otros, por contra, como una tribu celtíbera (los celtíberos eran los diferentes pueblos celtas que habitaban la península ibérica).
Por los estudios óseos llevados a cabo en excavaciones arqueológicas de la zona cantábrica vasca y Gascuña, sabemos que sus habitantes en el Neolítico pertenecían racialmente a lo que la antropología designa como tipo pirenaico-occidental o vasco (evolución local del hombre de Cromagnon); mientras que el sur del País Vasco (sur de Álava y Navarra) y la zona berona, era muy heterogénea, estaba habitada por individuos de diferentes procedencias europeas (del tipo mediterráneo, alpino, dinárico...), lo que hace difícil un origen vasco de esta tribu. Si bien a la llegada de los romanos las etnias de habla vasca se habían hecho ya con el control de los territorios sureños, el estudio de los antropónimos (nombre de las personas) de los berones de esta misma época, denotan también un origen celta y no vasco.
Un error de considerar a las tribus que rodeaban a las éuscaras como vascas, que se ha repetido con otras tribus cercanas como es el caso de los jacetanos de Huesca.
Hay que recordar que si bien había población vasca conviviendo con celtas e íberos en toda la zona pirenaica. Debido a la alianza de las tribus vascas con Roma, las tierras conquistadas a celtíberos e íberos eran posteriormente repobladas con éuscaros.
Estela-Menhir de Soalar, erigido en honor a un jefe guerrero del milenio III a.C. (edad de bronce) de Arizkun, en el Valle de Baztan (Navarra)
El hecho de que, ya en la época imperial romana, las ciudades y tierras del occidente pirenaico y zaragozano, así como de La Rioja y noreste de Castilla, figuren como vascas ha dado lugar a este error; cuando en realidad, parte de esas tierras, pertenecieron a tribus celtíberas o íberas antes de la conquista romana. En La Rioja, por ejemplo, la población celtíbera fue cuasi-exterminada por los romanos y sus tierras repobladas posteriormente por sus aliados, los vascos.
Esta alianza de las tribus vascas peninsulares con Roma, en contra de los enemigos comunes, es el principal motivo de que la vasca sea la única cultura prerromana de la península que sobrevivió a la expansión de Roma. Un factor para la supervivencia de lo vasco al que hay que sumarle el que tardiamente se desarrollara el Mare Externum ("Mar Exterior"; Océano Atlántico) como zona económica de interés para el Imperio, lo que posibilitó que la zona vasca quedara al margen de los intensos flujos migratorios que se dieron en otras zonas de la península o en Aquitania (por su alto interés agrícola).
Cuando llegaron los celtas a la actual Navarra, posiblemente en el siglo VIII a.C., denominaron a los habitantes de la zona pirenaica con el nombre de barskunes o baskunes ("los montañeses"). Los celtas se asentaron en las zonas llanas del centro y sur de Navarra influenciando culturalmente a la población de esa zona que era de etnias y razas diversas (mediterránidos, paleomorfos, alpinoides o dinárico-armenoides).
Posteriormente, a lo largo del río Ebro, llegará una nueva cultura, la íbera, que se superpondrá a la celta. Una celtización e iberización del centro y sur de Navarra de la que quedarán al margen los baskunes del norte.
A partir del siglo III a.C. comienza la expansión de los baskunes, del norte hacia el sur, tomando el control de las tierras llanas del centro y sur de Navarra, baskunizando culturalmente su población. El mestizaje de los baskunes y de las etnias del centro y sur de Navarra en una misma tribu hará que muchas costumbres y usos celtíberos e íberos formen parte, en lo sucesivo, de la tradición baskún.
La religión vasca, de corte prehistórico en sus orígenes, y con muchas similitudes con la antigua religión minoica de Creta, fue evolucionando y ampliando sus elementos de culto y rituales, fruto de la influencia íbera y celta:
Al igual que en las tradiciones celta o íbera, el culto al Sol y la Luna tenían gran importancia en la religión vasca. El sol era la representación cósmica de la diosa suprema de los vascos, Mari. Mientras que la Luna iluminaba el camino de los fallecidos al Mundo Subterráneo para vivir eternamente en compañía de sus antepasados y de la diosa.
De la antigua utilización por parte de los vascos de los ciclos lunares para medir el tiempo, quedaron palabras como hilabete ("mes"), que literalmente significa "luna llena" o aste ("semana"), que inicialmente significó "comienzo de la lunación". Es posible que se realizaran danzas en honor a la diosa Luna, que junto con el Sol, eran hijas de la diosa Mari (el sol en la cultura vasca es femenino).
El culto a los ríos, las montañas, el árbol o los bosques que era propio de las culturas celtas, formó parte también de la tradición baskún.
El gobierno de los baskunes se establecía a través de un consejo de ancianos, tal y como ocurría en el pueblo íbero, aunque fue un sistema de gobierno muy extendido en antiguas civilizaciones. Asimismo los baskunes, como en el caso de los celtíberos, elegían un jefe de guerra que debía ser un notable de la tribu. En las tribus celtas los jefes de guerra debían pertenecer a una de las castas superiores.
Los baskunes disponían de magos, igual que los íberos y de augures, igual que los celtas. Los augures baskunes eran capaces de adivinar el futuro a través del vuelo de las aves en el cielo, de ahí que hoy en día entre los vascos se siga utilizando para felicitar la forma zorionak que literalmente significa "buenas aves"Estas prácticas adivinatorias de los bascunes siguieron adelante, ya que sabemos, que en la época romana, Vasconia y Panonia eran los territorios del Imperio Romano con los mejores adivinadores a los que el emperador pedía consejo.
El ídolo de Mikeldi de Durango (Vizcaya)
El ídolo de Mikeldi de Durango (Vizcaya) fue esculpido en la Edad de Hierro (entre los siglos IV-III a.C.), representa a un toro o verraco que tiene entre sus patas un disco cuyas dos caras significan el Sol y la Luna, representando así a la diosa Mari o "Madre Tierra" que recibe en su seno a sus dos hijas celestes cuando se ponen en los "Mares Bermejos" o Itsasgorrieta para seguir su curso por el Mundo Subterráneo. Según la antigua religión vasca, en este Mundo Subterráneo se encontraba "el cielo" de los vascos.
Los baskunes que habitaban desde la zona pirenaica hasta Pamplona se dedicaban a la ganadería y a una economía de subsistencia basada en la caza y la recolección. La agricultura solamente era utilizada en las zonas llanas de la mitad sur de Navarra por etnias de origen diverso que fueron primeramente celtizadas, posteriormente iberizadas y finalmente baskunizadas a partir del siglo III a.C. Los celtas introdujeron varios tipos de nuevos cultivos en Navarra, pero no fueron arados a gran escala. En las zonas llanas, al igual que en la mitad norte de Navarra, la ganadería y la caza también eran habituales.
La zona sur de Navarra, debido a la influencia celta, se asemejaba en su organización tribal a otras zonas de la península ibérica, dado que existía una aristocracia heredada del sistema tribal de los invasores celtas.
Sin embargo, el sistema económico imperante cambiará con la llegada de los romanos en el siglo II a.C. Estos adaptaron el término celta baskunes a su idioma y lo convirtieron en vascones. Una denominación que perdurará en el tiempo hasta que en épocas medievales sea sustituida por la palabra navarro. Otros investigadores consideran que la palabra vascones (pronunciado en latín uascones) no procede de la forma celta sino que es una adaptación latina de la raíz vasca eusk-, que procede a su vez de euskara.
La tribu de los vascones, comenzará a partir del siglo III a.C., desde el norte de Navarra (Saltus Vasconum o zona montañosa de Navarra), un proceso de expansiones que hará que su idioma sea hablado en el siglo VI d.C. desde parte de Cantabria, al oeste, hasta parte de Cataluña, al este; al norte, hasta el río Garona (mitad de la actual Francia), y al sur, Estela de la época romana de Porcius Felix encontrada en Carcastillo (Navarra)hasta el río Ebro. A continuación se hace referencia al proceso de expansión de los vascones:
Durante los siglos III a.C. al II a.C. hacia el este, hasta parte de Cataluña, conviviendo en ese área con celtíberos e íberos. En la época romana, gracias a la buena relación de las tribus vascas en general y los vascones en particular con los romanos, la mayoría de las ciudades que en los principios de la conquista romana aparecían como celtíberas o íberas en La Rioja, noreste de Castilla, sur de Navarra, y norte y occidente de Aragón, aparecen ya en los escritos, después de la conquista, gobernadas por las tribus vascas. Calagurris (Calahorra, La Rioja) y Cascantum (Cascante, sur de Navarra), así como Graccurris (Alfaro, La Rioja; ciudad fundada por Roma), aparecen como celtibéricas en el momento de su conquista pero luego, bajo el Imperio, figuran ya como ciudades vasconas. Estrabón escribe hacia el año cero que las principales ciudades vasconas eran Calahorra, Pamplona y Oiasso (Irún, Guipúzcoa). Del mismo modo Jaca (provincia de Huesca, norte de Aragón) y Segia (Egea de los Caballeros, provincia de Zaragoza, occidente de Aragón), que aparecían como de los jacetanos y de los suesetanos, luego figuran como de los vascones.
En el siglo III d.C., en el ocaso del Imperio Romano, comienza la formación del actual pueblo vasco y del euskara común que se acelerará con las invasiones germánicas. Este proceso de formación del pueblo vasco, así como las guerras contra los germanos, son liderados por los vascones de Navarra. A partir de esta época se dejará de hablar de tribus vascas y se comenzará a citar a los vascones como un único pueblo.
En el siglo VI d.C., debido a las incursiones visigodas en territorio vascón, vascones de EuskadiNavarraAragón, Andorra y Cataluña se asientan Retroceso del euskara desde el siglo I d.C.en las tierras de la Novempopulania ("Nueve Pueblos", actual suroeste de Francia), aprovechándose de la debilidad y caos generado por la guerra entre francos y visigodos a través de la cual la zona quedó desguarnecida de tropas militares. Extendiendo el euskara común tardorromano por todo el sudoeste de Francia hasta Burdeos (río Garona) y al sur hasta la actual frontera franco-española en Lleida.
La presencia de abundantes topónimos éuscaros los podemos encontrar muy al sur de las actuales fronteras vascas:
Al sudoeste por los montes de Oca (Oka mendiak, óka mendí-ak), La Bureba (Bureba, buréba), Valle de Mena en Burgos, La Rioja y Soria (Oria, oría). Todas estas tierras fueron posteriormente revasquizadas en los primeros años de la reconquista, lo que hizo que Castilla en sus comienzos fuese en gran parte vascoparlante. Aunque zonas como La Rioja o Burgos fueron hablantes de lengua éuscara, ininterrumpidamente, desde épocas prerromanas hasta los siglos XV - XVI de nuestra era, en los que el castellano (12), después de siglos de bilingüismo, sustituyó al euskara en el habla de los lugareños.
(12) Castellano o españollengua surgida en la reconquista. Su origen se encuentra en el habla de los vascos romanizados de Cantabria, norte de la provincia de Burgos, franja occidental Códice del Monasterio de Silos, "Cartulario de Valpuesta" (Burgos, España)de Álava colindante con la provincia de Burgos y los habitantes de la comarca vizcaína de las Encartaciones.Estas tierras en la época romana estaban habitadas por la tribu vasca más occidental, los autrigones. Su cercanía con la meseta, que desde épocas neolíticas fue foco cultural de las nuevas técnicas y costumbres del Neolítico, haría en este caso que se irradiara el latín y la cultura romana con más fuerza. De la romanización de los autrigones, por tanto, surgiría el actual pueblo de Castilla y su lengua, el castellano.
La primera manifestación escrita de la lengua castellana son los cartularios del Monasterio de Santa María de Valpuesta (Burgos), estos textos están datados desde el año 804 hasta el 1200. Son manuscritos que se hicieron como copias de las escrituras originales de documentos del archivo de la corona, localidades, obispados, monasterios, iglesias o personas privadas en relación a títulos de propiedad, privilegios, derechos o documentos de diferente índole. Siendo utilizadas estas copias en el caso de que las originales se perdieran, para que de esta forma las diferentes instituciones o personas privadas pudieran acreditar sus derechos.
En estos primeros textos escritos en latín aparecen ya ciertas palabras con sonidos claramente del romance castellano; pero hasta el año 1200 no se podrá encontrar un texto escrito totalmente en lengua castellana.
En estos manuscritos, al igual que en los de San Millán de la Cogolla, primera manifestación del romance aragonés, aparecen términos vascos. La presencia de nombres vascos es abundante: Anderkina ("pequeña señora"), Enneco ("mi pequeño", del que derivaría el nombre castellano Íñigo), Ozoa ("el lobo", del que derivaría el apellido castellano Ochoa)...
Se utiliza el vasco en expresiones: mie ennaia ("mi hermano"). Palabras de parentesco: eita Monasterio de Santa María de Valpuesta (Burgos, España)("padre"), ama ("madre"), ennaia ("hermano"), amunnu ("abuela")... Palabras de respeto como Anderazu ("anciana señora" con el significado de "doña") que la veremos también, posteriormente, en los textos riojanos del siglo XI. Así como topónimos vascos de la zona como MargalluliYrolaZopillozi...
Es curioso comprobar que diez siglos después, en las zonas del País Vasco donde la cultura vasca ha sido asimilada gradualmente por la castellana, se repiten expresiones similares a las de la Castilla inicial: mi aita ("mi padre"), mi ama ("mi madre")...
Con la expansión hacia el este de los asturianos e incorporación de lo que posteriormente sería Castilla al Reino de Asturias, muchos colonos asturianos se asentaron en las nuevas tierras conquistadas al este de Cantabria y norte de Burgos reforzando la latinización de la zona. El hecho de que las primeras manifestaciones del castellano sean muy similares a la lengua astur-leonesa y que los nombres y apellidos castellanos más castizos sean de origen vasco, hace pensar a algunos historiadores que la romanización de la zona, antes de la llegada de los colonos asturianos, era muy escasa y que el copista que realizó las primeras inscripciones posiblemente no fuera castellano sino asturiano. Hay que tener en cuenta que todavía en el siglo XI se hablaba vasco en todo el noreste de la actual provincia de Burgos, hasta el río Arlanzón, a las puertas de Burgos capital, siendo esta una zona habitada por vascos desde épocas prerromanas. En el siglo V vemos como es utilizado por los visigodos el castillo de Tedeja de la localidad burgalesa de Trespaderne como avanzadilla visigoda en territorio vascón.
Este romance castellano inicial de los cartularios era muy similar al actual dialecto oriental de la lengua astur-leonesa hablado en la comarca cántabra de Liébana (por ejemplo pluralizaba el femenino en -es [Salines] como en el astur-leonés; en vez de en -as [Salinas] como actualmente). El dialecto oriental del astur-leonés posee una fuerte influencia fonética éuscara que se caracteriza por la pérdida casi total de las efes iniciales al comienzo de la palabra y conversión de éstas en hache aspirada, dado que en el euskara no existió hasta la Edad Media el sonido / f /; mientras que por el contrario existía una fuerte aspiración al comienzo de las palabras, lo que causó esa evolución fonética. Esta misma evolución se puede encontrar también en el dialecto gascón del occitano que surgió de la romanización de la población de habla vasca de Aquitania.
Para explicar este sustrato vasco del astur-leonés oriental hablado en Cantabria y este de Asturias existen tres teorías. La primera que considera que lenguas de tipo vasco eran habladas en toda la mitad norte peninsular desde épocas prehistóricas. La segunda, que las tribus cántabra y astur que se consideran comunmente como tribus celtas no eran celtas sino vascas. Y por último la que considera que este sustrato es fruto de la recolonización autrigona de las tierras de cántabros y astures posterior a su conquista por Roma.

Astur-Leonés
Astur-Leonés oriental
Español
Falar
Jalar
Hablar
Facer
Jacir
Hacer

Latín
Euskara
Español
Fundus
Hondo
Fondo
Fornitura
Hornidura
Abastecimiento

Glosas silenses de finales del siglo XI primeras manifestaciones del romance castellano (Monasterio de Silos, Burgos, España)En la reconquista Burgos se convirtió en punto de encuentro tanto de hablantes de astur-leonés como de aragonés, lo que incidió en la evolución de su romance. Al avanzar hacia el sur el burgalés se fundió con el romance hablado por los mozárabes dando forma al actual castellano, lo que conllevó la introducción de gran cantidad de arabismos en el habla y la recuperación en muchas palabras de la efe inicial latina (hebrero>febrero; Hernando>Fernando; hondo>fondo...).
El sustrato fonético éuscaro (en el que no existen los diptongos ascendentes /je/ y /we/) ocasionó en el castellano la reducción de la fuerte diptongación en las antiguas vocales "e" y "o" latinas acentuadas existente en los romances centrales de la península (astur-leonés y aragonés).

Astur-leonés
Español
Güey
Hoy
Yera
Era

Dotar al español de cinco vocales sin distinción de grados ( /i/, /e/, /a/, /o/ y /u/). Convirtiéndola así en la única lengua latina con sólo cinco vocales.
Monasterio de Yuso de San Millán de la Cogolla (La Rioja, España)La no existencia del fonema /v/ fricativo labiodental sonoro en la fonética española, propio de las lenguas que se hablan donde antiguamente se extendió la civilización franco-cantábrica (gallego, astur-leonés, castellano, aragonésgascón, catalán [exceptuando el valenciano] y occitano), es otro de los rasgos del sustrato vasco. Este fonema existió en el castellano antiguo; aunque no en las zonas de Burgos, Cantabria y La Rioja cuya pronunciación de la /v/ como /b/, con el paso del tiempo, se generalizó en todos los hablantes del español al ser tomado el burgalés como lengua castellana estándar.
En la fonética castellana hay dos fonemas vibrantes: el simple /r/ y el múltiple /rr/ que se oponen en posición intervocálica: /káro/ y /kárro/; /móro/ y /mórro/. En posición inicial sólo puede existir la vibrante múltiple. Esta distribución opositiva tiene su origen en el sustrato vasco y es propia también de los territorios que abarcaba la antigua civilización franco-cantábricaLa fonética vasca necesita de una vocal epentética en inicio de palabra ( /a/ ó /e/ ) para poder pronunciar /rr/.

Latín
Euskara
Español
Rationis
Arrazoi
Razón
Romanicus
Erromaniko
Románico

Esta característica fue propia también del castellano antiguo surgiendo dobletes léxicos que han estado conviviendo en el habla castellana sin epéntesis y con epéntesis: ruga/arruga, repentir/arrepentir, rancar/arrancar, rebatar/arrebatar.
Arca de las reliquias del Monasterio de Yuso de San Millán de la Cogolla (La Rioja, España)
Los vasquismos son abundantes en el léxico del español. Los siguientes apellidos, por ejemplo, son de origen vasco. Si bien eran muy comunes en la Edad Media como nombres de pila; actualmente se los conoce más como apellidos:
Aznar ( Aznar [asnár]; proveniente del vasco medieval Azenari [asenári; "zorro"] también documentado como Azeari [aseári; "zorro"] que a su vez descienden del término latino asinarius ["asno"] )
García ( Gartzia [gartsía]; proveniente del vasco oriental Gartzea [gartsé-a; "el joven", "el infante "] equivalente al vasco occidental gazte(a) )
Íñigo ( Eneko [enéko; "mi pequeño [hijo]", proveniente de Ene [mi] + ko [diminutivo] ] )
Jimeno ( Xemeno [sheméno;"pequeño hijo", proveniente de Xeme [diminutivo de Seme [séme; hijo] ] + no [ diminutivo] ] )
Lope ( proveniente del latín medieval Lupo y a su vez romanización del nombre vasco Otsoa [ ochóa; "el lobo" ], conservado este último también en castellano como apellido [ Ochoa ] )
Sancho ( Antso (áncho); proveniente del latín sanctius, "santo". Un nombre que, aunque no tenga origen vasco, fue popularizado en Vasconia y comenzado a utilizar en otras tierras fuera del ámbito vasco )
Velasco/Belasco/Blasco ( proveniente del vasco Belasko "pequeño Bela", proveniente a su vez de Bela [ adaptación fonética vasca del nombre visigodo Vigila ] + (s)ko [ diminutivo ] )
Urraco ( Urrako [ urráko; "pequeño Áureo"]; proveniente de Urre [ oro, Áureo ] + ko [ diminutivo ] ). Si bien este nombre es conocido más por su modalidad femenina, Urraka, que fue nombre de reinas de Navarra, condesas de Gascuña o reinas de Castilla.
La influencia latina introdujo la moda en la lengua vasca de que un nombre tuviera tanto su forma masculina como femenina, algo que no existía anteriormente en el euskara. Esta feminización de los nombres se conseguía sustituyendo la -o final, que en euskara no alude al genero masculino (no existe género gramatical en las palabras), por una -a. De esta forma surgirían, por ejemplo, los nombres: Urrako/UrrakaEneko/EnekaXemeno/Xemena o Belasko/Belaska. Los castellanos, al ser vascos romanizados, seguirían utilizando estos nombres convirtiéndolos en Urraca, Íñiga, Jimena o Velasca.
La formación de los patronímicos castellanos tiene también origen vasco. En español no se dice Fernandes como en portugués (sufijo -es) sino Hernández (forma castellana más castiza) o Fernández (sufijo -ez), dado que en euskara este tipo de construcción se realiza con el sufijo -itz (proveniente del genitivo latino -is), que adaptado al castellano se convierte inicialmente en -iz, y al avanzar hacia el sur en la reconquista se convierte finalmente en -ez.
Del nombre vasco Orti (Fortún), por ejemplo, surge el patronímico Ortitz (ortíts; Fortúnez), patronímico que también adquirió el castellano con la forma de Ortiz. El castellano obtuvo, por tanto, este tipo de construcción directamente del euskara; y no del latín como ocurre en el caso del portugués (Fernandes) o del dialecto valenciano del catalán (Ferrandis).
La adaptación latina de la construcción vasca de los patronímicos en -iz se popularizaron a lo largo del siglo XI en todo el tercio norte peninsular, debido al prestigio de la monarquía pamplonesa que gobernó en esta época desde Galicia hasta el Mediterráneo catalán, razón por la cual es común localizar, incluso en Galicia, restos de esta construcción de los apellidos en su toponimia.
El riojano Gonzalo de Berceo (siglo XIII), uno de los primeros escritores en lengua española utilizaba palabras vascas como bildur "miedo" para hacer referencia al diablo ("Don Bildur"), gabe "sin" o "privado de"; o çatico que viene del vasco zatiko "pedacito".
En La Rioja, en el siglo XI, los tratamientos de respeto son a menudo de origen vasco. Era común utilizar la palabra vasca aita (padre) con sus variantes acha (aparece escrito como agga), eita o echa (escrito como egga) para el término "don" o "señor" castellanos (por ejemplo "Eita Gomiz" es "Estoria de seinor santmillan" escrito por Berceo en San Millán de la Cogolla (La Rioja, España)equivalente al actual "Señor Gómez"). Un uso que daría lugar también a topónimos como el de Chamartín ("Don Martín" ) o el de Chavela ("Don Vela").
La forma femenina riojana de eita es anderazo o anderazu (doña o señora) proveniente del vasco andere (señora) + atzo ("anciana" en euskara medieval, actualmente se dice atso); como, por ejemplo, Anderazo de Fortes (Señora de Fuertes) o Anderazo de Clementi (Señora de Clemente) atestiguadas en los textos.
Otras palabras de origen vasco que podemos encontrar en los textos riojanos son: annaya (equivalente al anaia vasco [el hermano]), ama (madre), amunna (amuña; equivalente al amuña del euskara occidental [abuela]) o eigiga (eichicha; equivalente al aitita del euskara occidental [abuelo]) .
La palabras vascas se utilizaron como título de respeto o de amor y desde allí pasaron a convertirse en nombres propios (Annaia Ferrero) o incluso patronímicos (Garcia Annaiaz). Eran comunes sobrenombres como Minaya ("mi hermano"; este término se encuentra en el "Poema de Mío Cid", siendo la forma que utilizaba el Cid para dirigirse a su pariente, Álvar Fáñez) o Miegga (miecha; "mi padre"); o mezclas de nombre vasco (Andre, "señora") y romance o godo (Goto) que dan lugar a uno nuevo como por ejemplo Andregoto, un nombre que fue común tanto en La Rioja como en Aragón, así como en el resto de zonas de habla vasca de la época.
En lengua castellana existen otros préstamos vascos que hacen referencia a prendas de vestir como: abarca, boina, chistera, chamarra o zamarra. Léxico agrícola: cencerro, laya o narria. Nombres de animales, minerales y plantas como: chaparro, garrapata, pizarra, sabandija, sapo o zumaya. Otros ejemplos de términos de origen vasco: alud, aquelarre, ascua, azcona, baldarra, chabola, charro, chatarra, chirimbolo, gabarra, izquierda, mochila, nava, órdago, socarrar o zurrón.
Todavía en la época medieval, era usual escuchar euskara:
En el Pirineo catalán, por ejemplo, en el Valle de Arán (en euskara actual haran [arán; "valle"]) o en Andorra (significa en vasco: "tierra cubierta de arbustos")La lengua vasca se habló en pueblos pirenaicos de Lérida hasta los siglos XII - XIII. Retazo de la pared del "Panteon de los Reyes" en Nájera (La Rioja, España) donde yacen reyes navarrosSe habló también en Aragón (significa en vasco: "el lugar del valle") concretamente en pueblos de la provincia de Huesca y en el occidente de la provincia de Zaragoza hasta el siglo XVIII.
En la comarca zaragozana de Las Cinco Villas de Aragón, al sureste de Navarra, se habló euskara ininterrumpidamente desde épocas prerromanas hasta el siglo XVIII. En dos pueblos de la zona llamados hoy Sádaba y Sofuentes se han encontrado inscripciones romanas en las que se leen nombres de persona en euskara. Datos del siglo XVI y XVII nos hablan también de la condición vascoparlante de Sos del Rey Católico (en vasco Zauze [pronunciado sáuse]). No, podemos olvidar, en este sentido, que gran parte de la zona perteneció al obispado de Pamplona hasta el año 1785 dado su carácter vascófono.
Se habló también en la riojana Nájera que fue capital del Reino de Pamplona-Nájera entre los siglos X y XII, reyes navarros se encuentran sepultados en el "Panteón de los Reyes" del monasterio de Santa María la Real de dicha localidad. También se habló en diferentes municipios de La Rioja hasta el siglo XVI. La primera moneda de un reino cristiano peninsular fue acuñada en Nájera en el año 1034 y en su reverso aparece el nombre de Nájera escrito en vasco: Naiara.
En pueblos del Béarn (Francia) fue común escuchar euskara hasta el siglo XVI y se conservó en muchos de ellos hasta el siglo XIX, ahora sólo se habla en varios pueblos fronterizos con el País Vasco y muy reducidamente.
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